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La Cruz señal de Muerte 
o de Vida?




¿Por qué los católicos tienen la cruz, si la cruz es maldita pues con ella mataron a Jesús? Afirman muchos. ¡Muy mal pensado! Si a un ser querido le asesinan con un puñal, yo no me voy a enfurecer contra todos los puñales del mundo y donde vea un puñal, lo destruyo, porque con un puñal… más bien me debo enfurecer, por lógica, contra aquel que mató a mi hermano con el puñal. ¿Qué culpa tuvo la cruz? ¿No es más bien maldito el pecado que hizo morir a Cristo en la Cruz, y nosotros que cometemos el pecado y continuamos asesinando a Cristo? ¡Bendito sea Dios, que nos liberó de tal maldición, precisamente por la sangre derramada en la cruz! ¿A quién debemos odiar, a la cruz o al pecado? La Biblia no dice que sea maldita la cruz, sino el que muera en la cruz: “Cristo nos rescató de la maldición de la ley haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: Maldito el que cuelga de un madero.”(Gálatas 3,13) Nosotros por el pecado, estábamos destinados a morir a causa de la maldición del pecado, pero Él se ofreció a morir por nosotros, se hizo maldición o asumió nuestra maldición y la destruyó en la cruz, transformando la cruz en señal de salvación, de victoria, de poderío, hasta el punto que el mismo Satanás tiembla al ver la cruz donde fue vencido por Cristo.

“El cargó con nuestros pecados en el madero de la cruz, para que, muertos a nuestros pecados, empezáramos una vida santa. Y por su suplicio han sido sanados”. (1 San Pedro 2,24).

 Además,  ¿qué recibimos nosotros con la muerte de Cristo en la cruz, vida o muerte? Aunque le cueste creer, recibimos vida. La cruz no fue el arma con que mataron a Cristo, sino el altar donde se sacrificó el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Si la sangre de un animal aplacaba la ira de Dios y santificaba todo lo que fuera untado con dicha sangre, con cuánta más razón, la sangre del Cordero Divino purificó y santificó la cruz que fue chorreada desde arriba hasta abajo por tan preciosa sangre que tiene poder para purificar hasta lo más impuro que existe en el mundo: el pecado. La cruz no fue quien mató a Cristo, fueron tus pecados y mis pecados, “El cargó con nuestros pecados en el madero de la cruz, para que, muertos a nuestros pecados, empezáramos una vida santa.

Y por su suplicio han sido sanados”. (1 San Pedro 2,24). Ella sólo se convirtió en el trono que sostenía con sus brazos, al Hijo de Dios vivo, mientras era levantado para redimir a la humanidad de todas sus culpas y pecados. “Anuló el comprobante de nuestra deuda, esos mandamientos que nos acusaban; lo clavó en la cruz y lo suprimió. Les quitó su poder a las autoridades del mundo superior, las humilló ante la faz del mundo y las llevó como prisioneros en el cortejo triunfal de su cruz”. (Colosenses 2, 14 – 15). ¿No cree UD que la cruz es un signo de salvación y de triunfo? San Pablo si lo creía cuando llegó a decir: “Porque el lenguaje de la cruz resulta una locura para los que se pierden; pero para los que se salvan, para nosotros, es poder de Dios. 

Ya lo dijo la Escritura: Destruiré la sabiduría de los sabios y haré fracasar la pericia de los instruidos... Mientras los judíos piden milagros y los griegos buscan el saber, nosotros proclamamos a un Mesías crucificado: para los judíos ¡qué escándalo! Y para los griegos ¡qué locura! Pero para los que Dios ha llamado, judíos o griegos, este Mesías es fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Pues las locuras de Dios tienen más sabiduría que los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres”. (1 Corintios 1, 18 – 25). Junto al Señor, había dos malhechores, el uno aceptó la cruz y al crucificado y se ganó el cielo; el otro, renegó de la cruz y del crucificado y perdió la salvación. ¿A cuál te unes? La cruz fue el arma que utilizó Cristo para vencer al diablo, en ella fue destruido el poder de la muerte, el odio, el pecado… “Él es nuestra paz. Él ha destruido el muro de separación, el odio, y de los dos pueblos ha hecho uno solo. En su propia carne. Destruyó el sistema represivo de la Ley e hizo la paz; reunió a los dos pueblos en él, creando de los dos un solo hombre nuevo... Destruyó el odio en la cruz, y habiendo reunido a los dos pueblos, los reconcilió con Dios por medio de la misma cruz”. (Efesios 2, 14 – 16). Cristo no fue vencido en la cruz, fue más que vencedor. ¿Dónde salvó el Hijo de Dios a la humanidad, no fue en la cruz? Por eso dice san Pablo: “En cuanto a mí, no quiero sentirme orgulloso más que de la cruz de Cristo Jesús, nuestro Señor...” (Gálatas 6, 14). 
“El...Destruyó el odio en la cruz, y habiendo reunido a los dos pueblos, los reconcilió con Dios por medio de la misma cruz”. (Efesios 2,14-16)
El mismo Jesús llegó a decir: “El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí”. (San Mateo 10,38); por eso nosotros cargamos la cruz en el pecho, símbolo externo del querer tomar la cruz y seguir detrás del Maestro, que nos hace tal invitación. Y tú, ¿qué símbolo utilizas para demostrar que sigues al Señor?; si la cruz fuese maldita, Cristo, de ningún modo, la hubiese propuesto como símbolo de quien le sigue. ¿No será que tú perteneces al grupo de aquellos que hacían llorar a San Pablo por tenerle tanta rabia a la cruz de Cristo?: “Porque muchos viven como enemigos de la cruz de Cristo; se lo he dicho a menudo y ahora se lo repito llorando”. (Filipenses 3, 18).
 La cruz, desde el A.T. era una señal para los creyentes y era salvación para quienes tenían esa señal: “...y le dice: "Recorre Jerusalén, marca con una cruz en la frente a los hombres que se lamentan y que gimen por todas esas prácticas escandalosas que se realizan en esta ciudad. Luego dice a los otros, de manera que yo lo entienda: "Recorran la ciudad detrás de él y maten. No perdonen a nadie, que su ojo no tenga piedad. Viejos, jóvenes, muchachas, niños y mujeres, mátenlos hasta acabar con ellos. Pero no tocarán a los que tienen la cruz. (Ezequiel 9, 4 – 6). La cruz, es la Biblia, no escrita, sino plasmada en un símbolo, pues ella, sin que leamos una palabra, nos transmite el mensaje íntegro de la salvación y el mucho amor que Dios derrocho sobre la humanidad entera, entregándonos a su único Hijo para el perdón de nuestros pecados. La Biblia nos describe con palabras escritas, lo que aconteció en la cruz. La cruz, nos da el mensaje de la salvación y fortalece nuestra fe, no por el oído, como lo hace la Palabra del Señor, sino por la vista; al ver la cruz ¿cómo podemos dudar que Dios nos ama? Ella, nos lleva a meditar la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, por eso he dicho que es el mensaje de Dios, plasmado en un símbolo para que al verle, nuestro corazón se conmueva y nos lleve al arrepentimiento. 

Imaginémonos que el hermano mayor, ve a su hermanito en peligro de muerte y se arriesga para salvarlo de las garras del león y logra hacerlo, pero en el acto muere, y alguien de los presentes toma una foto de ese acto heroico, luego pone por escrito lo que sucedió; con el tiempo, el niño crece y un día lee lo que su hermano hizo por él, llora de sentimiento, y comprende cuánto le amaba el hermano y siente como si debiera hacer algo por él, porque, amor con amor se paga; ahora bien, ¿cuando vea la foto, será que no siente nada? Estoy seguro que sí siente y puede saber, por la foto, cuánto le ama su hermano. Así es la cruz. Muchos persisten diciendo que la cruz es señal, pero de muerte, porque cuando uno va por una carretera y se encuentra con una cruz en la orilla, es señas de que ahí murió alguien. Eso es falso, porque ¡cuántos perros, gatos, burros… han muerto en la carretera y no le han colocado ninguna cruz!, porque ella no es señal de muerte, sino señal del cristiano, por eso cuando ves una cruz en la carretera, tu nunca piensas que ahí murió un perro, sino que ahí murió un cristiano, alguien que creyó en la salvación que Cristo nos dio, muriendo en la cruz y que por tanto, espera la resurrección en el último día; así también en los cementerios, donde se entierra el cuerpo de un cristiano, se coloca una cruz, simbolizando que cuando estuvo en vida, creyó en Cristo. Cuando se entierra a un perro o a un animal que no creyó en Cristo, cuando estaba vivo, no se le coloca la cruz, porque no lo merece.  
Si vas por una carretera y encuentras una cruz en la orilla, inmediatamente piensas que ahí murió: ¿un perro, un burro… un animal o un cristiano? A los animales no se le coloca ninguna cruz, ni donde muere, ni donde se entierran. ¡La cruz es señal del cristiano!
¿Lo ves claro?

Una vez, un hermano separado me dijo que a un animal no se le podía colocar cruz, porque no eran persona, después me dijo que cuando su esposa murió no le habían colocado ninguna cruz, ni donde murió, ni donde fue enterrada y yo le dije: pues más a mi favor, porque si la cruz fuera señal de muerte, usted obligatoriamente le hubiese colocado esa señal, pero como no es señal de muerte, no le colocó nada. Un ejemplo para demostrar que es una señal del cristiano: si tú viajas en un avión, sin conocer a nadie, y observas al arrancar el avión que tu compañero de asiento se hace la señal de la cruz, ¿qué piensas? ¿Que no cree en Dios o sí?

Te sientes acompañado de alguien, que a pesar que no le conoces, te es familiar, por la señal que utilizó y puedes confiado, invitarlo hacer una oración a nuestro Padre del Cielo, porque lo consideras hermano. ¡Es o no es así! Para otras personas, Cristo no murió en una cruz, sino en un palo, ya que en varias ocasiones la Biblia habla de un madero, para significar que la cruz no era de otro material, sino de madera, pero ellos se confunden; sin embargo, le daremos algunas ideas: Si hubiese sido un palo vertical solamente, sus manos estarían clavadas más arriba de la cabeza, y el letrero que Pilatos le mandó a colocar describiendo el motivo de su muerte, estaría no sobre su cabeza – porque  era grande el letrero y estaba escrito en hebreo, latín y griego San Juan 19, 20 – sino sobre sus manos, sin embargo, la Biblia dice: “Sobre su cabeza pusieron, por escrito, la causa de su condena: Este es Jesús, el rey de los judíos”. (San Mateo 27, 37); ese letrero lo podían leer desde lejos. 
La única manera para que estuviese ese letrero encima de la cabeza, sería que las manos estuvieran abiertas, clavadas en una cruz. Cuando Cristo resucita y se le aparece a los Apóstoles no estaba el incrédulo Tomás quien dijo: “…si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos… no creeré” (San Juan 20, 25). Si Cristo hubiese sido clavado en un palo vertical, hubiese dicho santo Tomás: si no veo en sus manos la señal del clavo y no meto mi dedo en el agujero del clavo, no creeré; porque estaría una mano sobre la otra y un solo clavo traspasaría a las dos manos; pero como las dos manos estaban separadas una a la izquierda y otra a la derecha y no arriba de la cabeza, podemos hablar de la marca de los clavos.



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Las Citas Bíblicas Utilizadas

Gálatas 3, 13 - 1 San Pedro 2,24 - 1 San Pedro 2,24 - Colosenses 2, 14 – 15 - 1 Corintios 1, 18 – 25 - Efesios 2, 14 – 16 - Gálatas 6, 14 - Efesios 2, 14-16 - San Mateo 10,38 - Filipenses 3, 18 - Ezequiel 9, 4 – 6 - San Juan 19, 20 - San Mateo 27, 37 - San Juan 20,25


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